El coste de oportunidad

"Las vidas posibles de Mr. Nobody", "Olvídate de mi" o "El efecto mariposa" son películas que nos hacen pensar y valorar que es lo que ocurre con el valor de las alternativas que no estamos tomando y, además, gracias a la circunstancias y la permisividad del contexto, los personajes pueden experimentar que hubiera ocurrido con la vida que no han podido vivir (existe un ejemplo mejor de una película que transmite dicha idea pero, el solo hecho de mencionarla, sería hacer "spoiler").

La economía se hace dueña y señora de este concepto a través del complejo elemento que constituye el coste de oportunidad.  A grandes rasgos y tratando de simplificar su idea, "el coste de oportunidad plantea la cuestión de si nuestro tiempo o dinero estarían mejor invertidos en otro lugar" (Conway, 2010), o, citando a Mankiw "el coste de algo es aquello a lo que se renuncia para conseguirlo".

Cuando llevamos este concepto al aula, es inevitable preguntar al alumno que estaría haciendo con su tiempo en lugar de asistir a una clase de Economía.  Su respuesta va a depender de la hora que sea, ya que si estamos en las primeras horas (antes del recreo) va a suplicar por una cama mullida y caliente donde puedan terminar ese descanso que dejo a medias para asistir al instituto.  En cambio, si hacemos la misma pregunta después del recreo, quizá ya se haya activado y valore mejor invertir su tiempo en ocio, bien sea con amigos, redes sociales, echar una partida a la consola o practicar algún deporte.

Siempre que estamos tomando una decisión, del tipo que sea, siempre estamos decidiendo lo que no hacer con ese tiempo en otra materia, lugar o circunstancia.  Como el tiempo es oro, y el oro, que en algún momento fue dinero (aunque a día de hoy los más ricos siguen teniendo sus "guarduches", de oro) la economía se hace eco de dicha relación y valora las consecuencias en términos de tiempo y dinero, de ahí la idea de coste (en horas de ocio y trabajo, que no dejan de ser horas de salario o de disfrute vacío de valor monetario).

A finales del siglo XVIII, Adam Smith (1776) ya vislumbrada esa necesidad de elegir (el mecanismo de asignación eficiente que constituía el mercado).  Posteriormente, Thomas Robert Malthus (1798) nos hablaba del problema del crecimiento de la población y los alimentos (gracias a su ensayo muchos consideraron la economía como la ciencia lúgubre).  Mas tarde David Ricardo nos aclaro la diferencia entre la ventaja absoluta y comparativa, y en el segundo concepto, dejaba muy claro como el coste de oportunidad justificaba la especialización y el comercio entre países.

Sin embargo, tuvimos que esperar hasta 1914 para conocer el concepto tal y como ahora lo entendemos.  El economista austriaco Friedrich Von Wieser (1851-1921) propuso que el valor de algo viene determinado por aquello a lo que se ha tenido que renunciar para poder conseguirlo.  Determinó que, en un mundo donde las personas tienen deseos infinitos pero los recursos para satisfacerlos son limitados, dicha escasez conlleva forzosamente la necesidad de elegir.  Es en su libro Teoría de la economía social (1914), llamo a este fenómeno “coste de oportunidad”.  En 1935, el economista estadounidense Lionel Robbins (1898 – 1984) afirmaría que la tragedia de la vida humana consiste en que escoger una cosa siempre significa renunciar a otra.

Algo que en apariencia puede resultar sencillo se reviste de complejidad cuando empezamos a añadir todos los valores asociados a la renuncia y lo comparamos con todos los beneficios esperados de la decisión tomada, ¿hemos acertado o la falta de información acerca de las expectativas de la decisión tomada nos ha condenado al arrepentimiento eterno?  Cuántos mas queramos abarcar mayor es la dificultad de calcular los beneficios esperados de todas las decisiones posibles, al final y al cabo, no podemos valorar a ciencia cierta todas las decisiones que se pongan a nuestro alcance.

Foto de Anna Tarazevich: https://www.pexels.com/es-es/foto/texto-5425629/

Conway, E. (2010).  50 cosas que hay que saber sobre economía.  Ediciones Ariel.



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